¿CUÁL SERÍA LA “BUENA NOTICIA?
“Los pobres reciben la Buena Noticia (euangelion)” es la señal más terminante de que era Él (Jesús) el que había de venir y no había que esperar a otro.
¿Cuál es la Buena Noticia de Jesús, por la que dio su vida y está resucitado? La de un Dios desconcertante, nada celoso de su Fuerza, sólo Padre, Amor para todos, Misericordioso para todos, buenos y malos, que además nos hace posible hacernos hijos suyos si ponemos en nosotros sus entrañas de misericordia, perdón, apertura, compasión, AMOR indiscriminado... Los que la reciben son Felices (Mt.5) y son juzgados por el amor a los que necesitan algo (Mt.25), simbolizados en el buen samaritano (marginal) mientras los clérigos pasaban de largo. Desde luego la utilización del mensaje de Jesús para montar un tinglado poderoso en nombre de Dios, además de anticristiano ha sido nefasto para la humanidad y lo sigue siendo... Él expresamente condenó todo tinglado autoritario que dejara de lado la fraternidad y la compasión. "Debelador de todos los poderes", Père Casaldáliga dixit.
¿ Pero cuál es hoy, en este país, la “buena noticia” anhelada por bastantes Pastores del rebaño católico, a la que dedican sus afanes?
Pues la "buena noticia" sería, por lo que dicen sus papeles y sus declaraciones:
*Que el Gobierno socialista, laicista y sospechoso, le siguiera firmando los acuerdos económicos pasando del 0,5 % al 0,8 %. Y aunque los firmen, que sepan que esos izquierdistas no han sido ni son de su sacro beneplácito, y se aguanten, y sigan mandando a la Vicepresidenta a Roma a seguir poniendo buena cara.
*Que la recta doctrina católica, servida por profesores fieles y sumisos, se imparta en todas las escuelas en horarios buenos, con asistencia obligatoria de todos los alumnos y evaluable como las Matemáticas y la Lengua. Profesores que en cuanto desentonen en su vida privada, sean expulsados de sus puestos y sus despidos pagados por los fondos públicos.
*Que no se imparta eso de la "Educación para la Ciudadanía", clara manipulación de conciencias, cuando éstas están ya bien orientadas por la única Verdad, la nacional-católica. Además la interpretación de la "ley natural" también les pertenece.
*Que las tradiciones acumuladas, romerías, rogativas, procesiones... tengan el esplendor de siempre y más todavía, y la sagrada Jerarquía detente en ellas su puesto de honor y, sobre todo, la administración de sus bienes.
*Que la gente se case como Dios manda, hombre-mujer por supuesto y, para bautizados, por la Iglesia, y tenga todos los hijos que la biología dé de sí, sin control, sin interrupciones de embarazos, sin manipulaciones genéticas...
*Que haya un único modelo de familia aceptada por las leyes, la llamada "familia tradicional cristiana". Las demás que se declaren ilegales porque son "antinaturales" y ponen en peligro incluso la democracia.
*Que la gente no se divorcie (aunque si tienen prestigio social y dinero suficiente, puedan acudir a procesos de nulidad en los tribunales eclesiásticos correspondientes: no hace falta recordar casos "llamativos"). Los matrimonios civiles de bautizados en realidad no son verdaderos matrimonios.
*Que los moribundos aguanten el dolor sin lenitivos y se mueran cuando les toque, sin intervención humana...
*Que se acaben el nefasto laicismo, la dictadura del relativismo y la fatal permisividad con otras religiones y confesiones cristianas heréticas.
*Que los homosexuales no pretendan aparecer como “normales”, con todos sus derechos civiles, sino que se sepan "desviados" y "enfermos”, se pongan en tratamiento, o en castidad perpetua, y desde luego, nada de uniones estables legales.
*Que las mujeres no pretendan acceder a puestos de responsabilidad en la Iglesia, y menos aspirar a las Sagradas Órdenes...
*Que los pensadores católicos, teólogos, exegetas, bioéticos, etc. rectifiquen sus desviaciones, claramente denunciadas por la Jerarquía, y mientras, abandonen sus cátedras, escritos o conferencias... y se mueran de asco.
*Y -cuestión de actualidad- que en las próximas elecciones triunfe ¡por fin! el PP y le cumpla a la Jerarquía las promesas de más poder social y económico. Para ello están ordenando a sus huestes que no voten a "los otros" porque sus leyes y comportamientos son "inmorales" y "anticatólicos".
¡Cuánto ha cambiado la Buena Noticia de Jesús! Cualquier parecido es mera coincidencia, ¿no?. Jesús dijo de las autoridades religiosas de su época "Haced lo que dicen pero no hagáis lo que ellos hacen"… Ahora no se les puede seguir ni en lo que dicen…
Nota de actualidad: Estamos esperando sobrecogidos la palabra autorizada del Papa en la cuestión del tratamiento que las autoridades italianas están dando a los "gitanos rumanos".
domingo, 18 de mayo de 2008
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2 comentarios:
Sí querido Enrique, así es, pero Jesús cargó sobre sus hombros todo eso, sufrió todas las humillaciones, quizás, cuando dijo eso de “ pase de mi este cáliz “, estaba “viendo esta película” de la historia de los que decimos “nunca te negaré” y lo negamos ante de cantar el gallo e incluso se sintió abandonado por el Padre.
Querido amigo, “cuando tu corazón, nuestro, porque yo también estoy en ello, no, (nos) te perdone, cuando la angustia te cierre, (nos) el alma, acude a Dios, nuestro Padre, como el de la parábola que tanto te gusta, “El hijo pródigo”. Pero desde luego esto no nos exime de la clara denuncia, del intento permanente de un corazón contrito, de un trabajo esperanzado por el que hagamos una humanidad más humanizada, que en definitiva es el trabajo del Reino. ¿No te parece?
(En un correo del 22 de Julio de este 2010, a menos de un mes de su muerte ejemplar, Paco, algo entrecortadamente, entre otras cosas decía: )
(…)Creo que cada día nos debemos alegrar de esta vida y vivirla intensamente; eso no tiene nada que ver con la aceptación de la muerte, de su naturalidad, de desear ser protagonista de ella, no un pasivo, pues si la muerte es ver a Dios cara a cara, vivir la Presencia, desprenderse de las dificultades para fluir en la Vida, es esta vida, su más profundo fundamento, la que vivimos, la que se nos abre. La experiencia espiritual de este largo proceso de pensar en la muerte, ya viene de largo -acentuado en estos dos últimos años, claro está- y está convirtiéndose en algo fundamental, además de ser lo más importante hablar, casi desvergonzadamente, de Dios. Me explico: estoy experimentando vivamente que el mensaje central del reino, de la voluntad de Dios Padre, de lo que Jesús nos cuenta de las cosas del Padre, además del Amor, es de la muerte; es lo que el hombre universal no acepta, su propia naturaleza finita, débil, no la tragedia de su magnicidio, sino la universalidad de la muerte y su no aceptación. Su grito de duda del abandono del Padre, me parece más en este sentido, aceptar la muerte, que no aquel tipo de muerte, la más dura o de sentido redentorial y compensatorio de los sufrimientos de esta tierra. Cada momento vivo mi muerte como la desatadura de estos impedimentos que hacen fluir mi vida en la VIDA. (ver sonetos de Casaldáliga nº 17, 20, 21 y 22)
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