domingo, 18 de mayo de 2008

CUESTIONES SOBRE LAS QUE GRAZNAR

DESDE MI RAMA
LOS GRAZNIDOS DEL BÚHO (*Lo del Búho, Quercus el Búho, egosum, se explica aparte)


¿QUÉ TAL UNAS CUESTIONCILLAS SOBRE LAS QUE DECIR ALGO?

*¿Qué es eso de la filosofía?
*¿Tenemos el coco comido? ¿hay una vacuna para esta epidemia?
*¿Sabemos algo sobre algo?
*¿Qué nos impide aclararnos en algún asunto?, caminos propios y ajenos para el despiste
*¿Qué es eso del “bicho humano”?: las dimensiones insoslayables (herencia genética, aprendizaje socio-cultural, decisiones personales…)
*La pretendida racionalidad. Nuestro parentesco con los animales irracionales e inocentes, nosotros, los animales “racionales” y “dañinos”
*A vueltas con la lógica. Falacias y engatusamientos.
*Los recursos filosóficos de la publicidad engañosa.
*Nuestros sentidos, ¿ventanas a la realidad o pantallas?
*Nuestra imaginación, ¿evasión o creatividad?
*¿Somos algo más que memoria?
*Nuestros sentimientos, ¿laberinto o caminos de gozo
*Nuestros valores e ideales: ¿confesados, reales, imaginarios? ¿reprimidos, traicionados, acomodados?
*¿Avanzamos hacia la justicia, la comunicación, la solidaridad, o nos alejamos cada vez más? ¿Otro mundo es posible?
*El medio ambiente y el otro medio: ¿nos la estamos jugando?
*Palabras y palabrería
*Política, democracia y demagogia. ¿Pasamos o entramos?
*Las lecciones de los viejos maestros (repaso simpático a la historia del pensamiento filosófico, desde Tales de Mileto (“¿De qué está hecho el universo?”) a doña Josefa Clavijo (“Siempre están matando tontos y siempre quedan”)
¿POR DÓNDE EMPEZAMOS?

Por todo lo cual, como dijo don Manuel Kant, paradigma de la denostada (por S.S. Benedicto) Ilustración: Amigo que me escuchas, ¡ATRÉVETE A PENSAR!

1 comentario:

Paco dijo...

Me parece bien interrogarse, más no angustiarse, que no quiere decir evadirse.
Pero las preguntas, si sólo son de la razón, crean alucinaciones; deben ser conjuntas con el corazón.
Si las preguntan nos lleva a la vida, al encuentro con otr@s, a saberse y reconocerse en las emociones, los pensamientos, las caricias (también preguntas porque te abren a mundos muchas veces desconocidos y a encuentros enriquecedores) ¡bienvenidas! Si te cierran, te aíslan, eres un autista y te empobrecen.
Las preguntas han de ser como los espejos cóncavos y convexos de la feria o del Callejón del gato de Valle Inclán: nos devolverán nuestra imagen y sus deformaciones.
Paco, Sevilla 22 de mayo