martes, 17 de junio de 2008

CUESTIONES PSEUDO-TEOLÓGICAS

¿Por qué el don de la fe funciona como una cultura heredada? ¿ Es o no es determinante el ambiente educativo en el que uno ha crecido? ¿Las excepciones –personas conversas provenientes de ambientes negativos- no confirman la regla?

Mi educación católica tradicional hasta los 19 años, mi baño de “modernidad” dentro del mundo confesional, mis encuentros con esta o aquella apertura, que me han configurado, ¿han sido elecciones mías o influencias azarosas aceptadas? ¿Han sido un privilegio providencial? ¿A qué viene mi privilegio? ¿O no es un privilegio, un regalo, una gracia, una gratuidad que viene del Padre?

¿Qué tiene de superior la revelación de Jesús sobre los otros caminos espirituales? ¿Son compatibles? ¿Y sobre un ateísmo ilustrado y de buena voluntad?

¿Los “otros” cristianos, a lo largo de la historia, sólo son testigos de la paciencia de Dios pero no de su Reino? ¿Hay un camino ortodoxo, el nuestro, frente a los menos presentables –heterodoxos- Opus, Comunión y Liberación, Quicos, Legionarios, Testigos de Jehová, Episcopalianos, Mormones, Amish, etc.?

¿Qué necesidad tiene la Buena Noticia del apoyo infraestructural de unos medios, una organización burocrática, una planificación territorial, unas Misiones... o son sus obstáculos? ¿O las dos cosas, mi general?

¿Porqué San Pablo tiene tan claras unas cosas frente a otros Apóstoles (Pedro) y mete la pata evidentemente en tomas de postura terminantes? ¿Todo es el "contexto histórico"? Cuidado con esta salida, a veces facilota.

Los teólogos y exégetas progresistas, tan cercanos, ¿qué son?: ¿apologetas modernos, moscas cojoneras o profetas? ¿Y los anteriores? ¿Y los conservadores? ¿Es connatural al seguimiento de Jesús estar permanentemente custionándonos a nosotros mismos sobre:
*la fidelidad a Jesús frente a las infidelidades de la Jerarquía?
*la fidelidad a la vida, al presente, frente al conservadurismo tradicional?
*la tendencia a la autojustificación, a la autosuficiencia...?

Seguiremos, si encuentro un interlocutor que sea “testigo”... y no le molesten estas “ocurrencias” mías.

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